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domingo, 25 de diciembre de 2016

Imposibilidad de ser madre



¡Buen día seguidores!
 
Hoy 25 de diciembre, se está terminando otro año, es  cumple mes de mi blog y la religión cristiana festeja la NAVIDAD. Mucho frío en algunos países, mucho calor en otros.



La fecha amerita un balance: el 25 de febrero comenzaba esta audaz y apasionante idea de escribir, de contarles a ustedes mis sensaciones maravillosas. Pensé en un medio, imaginé un título y eché manos a la obra. La primera entrada del año fue dedicada a Frida, la última también…   


 Hoy mi relato se basa en la imposibilidad de Frida de  ser madre. Creo que esta limitación la convirtió en más severa, egoísta y dura.

Frida sabía que Diego era una persona grande, con hijos y casi me atrevería a decir con una vida resuelta. Ella soñaba con tener hijos pero estaba consciente que el accidente le había dejado secuelas imborrables.



En una oportunidad preguntó al Dr. Eloesser:

“¿Usted cree que sería más peligroso abortar que tener un hijo? […] Usted mejor que nadie sabe en qué condiciones estoy. En primer lugar, con esa herencia en la sangre (la epilepsia del padre) no creo yo que el niño pudiera salir muy sano. En segundo lugar, yo no estoy  fuerte y el embarazo me debilitaría más […]”

De todos modos, quedó embarazada, y a pesar de sus deseos, hasta intentó un aborto para evitar discusiones con su marido. No obstante, el embarazo continuó. Se ilusionó, creyó por un momento que su sueño se haría realidad. Un médico de Detroit le dio esperanzas que el bebé podía  sobrevivir si  le practicaban una cesárea. (de ahí el cuadro que les mostraré a continuación).

Frida hizo caso omiso a todas las indicaciones médicas, y contrariamente a guardar reposo comenzó una pintura en la que refleja sus inseguridades y esperanzas de que el bebé nazca con vida. Sin embargo, nunca la terminó. El 4 de julio de 1932 sufre un aborto espontáneo que casi le costó la vida.



  
















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  “Frida y la operación cesárea” – 1932              “Frida y el aborto”- Litografía, 1932.
             


La pintura ha llenado mi vida. He perdido tres hijos y otra serie de cosas que hubiesen podido llenar mi horrible vida. La pintura lo ha sustituido todo. Creo que no hay nada mejor que el trabajo.

Frida Kahlo

 











viernes, 25 de noviembre de 2016

Estadías de Frida en el exterior



¡Buen día seguidores!

Hoy 25 de noviembre, día especial si los hay: cumple nueve meses mi blog, mi querido hijo Bruno se está casando con Ekaterina y es por eso, que por primera vez, escribo una entrada por anticipado. ( Aunque la verán el día indicado)

Estaré tirando arroz, mientras ustedes se estarán entreteniendo con Frida.



Frida, quien originalmente se llamó Frieda (nombre alemán que le puso su padre y que significa paz) pintó alrededor de 200 obras, la mayoría autorretratos. Lo anecdótico es que expuso sólo una vez en México, pero su obra fue llevada a Estados Unidos, París y Londres.

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Vivió en Estados Unidos, junto a su esposo Diego Rivera entre 1931 y 1934. Para Frida fue una época incómoda. Nunca se sintió a gusto, desagrado que se deja ver en su único collage: Allá cuelga mi vestido - 1933, una obra que comenzó en Nueva York y terminó en la Ciudad de México.



Es una de las pocas pinturas que ella no se retrata. En la parte central, cuelga su vestido, quizás símbolo de presencia física y no espiritual. Aparece un cambalache de objetos, desorden, suciedad. Una sociedad de la cual Frida no estaba de acuerdo.

En la parte trasera del cuadro, aparece una inscripción hecha por ella en tiza:

“Pinté esto en Nueva York mientras Diego estaba pintando el mural en el Rockefeller Center…”.

Permaneciendo en Detroit, Frida sufrió otro aborto, el cual de origen a otra pintura interesante: Aborto en Detroit, realizado en un estilo más penetrante, inspirado en los pequeños cuadros del arte popular mexicano que recibían el nombre de retablos.



Rivera, atento a las reacciones de Frida dijo:


 «Frida empezó a trabajar en una serie de obras maestras sin precedentes en la historia del arte, pinturas que exaltaban la cualidad femenina de la verdad, la realidad, la crueldad y la pena. Nunca antes una mujer había puesto semejante atormentada poesía sobre la tela como Frida en esta época de Detroit.»
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En 1939, André Breton, la invitó a presentar sus pinturas en Francia.

Durante su estadía, cayó enferma por una infección intestinal que derivó en renal y tuvo que ser hospitalizada. Y sí, Frida no se privó de ninguna afección, las tuvo todas. Y además siempre con complicaciones. Al verse tan desmejorada y sufriendo de muchos dolores, le pidió a Breton que llamara a su médico. Pero éste, no sólo hizo caso omiso a su pedido, sino que convocó a un astrólogo. Paso a mostrarles la carta que le escribió a Diego Rivera el 13 de febrero de 1939, donde notaran su enojo con la situación:

"Ni siquiera para eso me ayudó el Bretón pues me trajo a un doctor que es astrólogo. Tú te imaginas que a los colibacilos no les importa una chingada si nací en julio o en diciembre o si Venus o Neptuno dan o no maromas en el firmamento. Todo es así para los canijos locos de los surrealistas". 

¡Genial! Una vez más, Frida me deja sin palabras…

martes, 25 de octubre de 2016

¡Buen día seguidores!

Hoy 25 de octubre, es otro cumple mes de mi querido blog.

Hace pocos días, en la Argentina se festejó el día de la madre. Recibí de parte de mi hijo Bruno un regalo muy tentador para que sea motivo y tema de la entrada de hoy:


                                   FRIDA KAHLO – Detrás del espejo, de Gerry Souter

Gerry Souter, artista y autor de grandes éxitos, supo volcar en este libro la vida y obra de Frida, matizada con sus cartas, sus obras más famosas en una prosa fluida de su vida privada y amorosa.



Me tomé el atrevimiento de copiar varios documentos textuales y redactar una parte de su historia referida al accidente que tuvo en 1926.





En una entrevista con la autora Raquel Tibol, Frida contó:

Los camiones de mi época eran absolutamente endebles, comenzaban a circular y tenían mucho éxito; los tranvías andaban vacíos. Subí al camión con Alejandro Gómez Arias. Yo me senté en la orilla, junto al pasamanos. Momentos después el autobús chocó con un tren de la línea Xochimilco. El tren aplasto el autobús contra la esquina. Fue un choque extraño; no fue violento, sino sordo, lento y maltrató a todos. Y a mí  mucho más. … El choque nos tiró hacia adelante y a mí el pasamanos me atravesó como la espada a un toro.  

Ni bien se encontró con su madre le advirtió que estaba viva y que no pensaba en morirse ya que debía cumplir con sus deseos de pintar.



Pero Frida sufría mucho… el 25 de abril de 1927 le escribe una carta a Alejandro:

Mi Alex:
 Ayer estuve muy mala y muy triste, no te puedes imaginar la desesperación que llega uno a tener con esta enfermedad, siento una molestia espantosa que no puedo explicar y además hay a veces un dolor que con nada se me quita. Hoy me iban a poner el corsè de yeso, pero probablemente será martes o miércoles porque mi papá no ha tenido dinero – y cuesta sesenta pesos – y no es tanto por el dinero, porque muy bien podría conseguirlo, sino porque nadie cree en mi casa que de veras estoy mala, pues ni siquiera puedo decirlo porque mi mamá, que es la única que se aflige algo, se pone mala, y dice que fue por mí, que soy muy imprudente. Así es que yo y nadie más que yo soy la que sufro, me desespero y todo. No puedo escribir mucho porque apenas puedo agacharme, no puedo andar porque me duele horrible la pierna, ya me canso de leer -no tengo nada bonito que leer-, no puedo hacer nada más que llorar y hay veces que ni eso puedo. No me divierto en nada, ni tengo una sola distracción, sino nada más penas, y todos los que alguna vez me vienen a ver me chocan muchísimo. Todo esto lo pasaría si tú estuvieras aquí, pero así me dan ganas que me lleve lo más pronto el tren […] no te puedes imaginar cómo me desesperan las cuatro paredes de mi cuarto. ¡Todo! Ya no puedo explicarte con nada mi desesperación.   

Mucho tiempo después, en 1946, la médica alemana Henriette Begun, hizo conocer el parte médico de Frida de ese momento:

Accidente que produjo: fractura de tercera y cuarta vértebras lumbares, tres fracturas de pelvis, once fracturas en pie derecho, luxación de codo izquierdo, herida penetrante de abdomen producida por un tubo de hierro que entró por cadera izquierda saliendo por el sexo, rompiendo lado izquierdo. Peritonitis aguda. Cistitis con canalización por bastantes días. Encamada en la Cruz Roja por tres meses, la fractura de columna pasó desapercibida para los médicos hasta que la enferma fue atendida por el doctor Ortiz Tirado, quien ordenó la inmovilización con un corsé de yeso durante nueve meses [...]. A partir de entonces tiene ya la “sensación de cansancio continuo” y a veces dolores de la columna y pierna derecha, que no la dejaran ya nunca.

Pobre Frida… no tuvo ni una infancia, ni  una adolescencia, ni una  vida feliz. Sin embargo, se las ingenió para hacer lo que deseaba, imponerse y perdurar.

¿Pavada de ejemplo no?